Córdoba es tierra de interior, pero su paladar es profundamente marinero. Desde las clásicas tabernas del centro histórico hasta los restaurantes de la Sierra de Hornachuelos o el Valle del Guadiato, el pescado y el marisco son protagonistas indiscutibles. Sin embargo, el desafío logístico de traer el mar al interior siempre ha sido la frescura. En Vicanfrost, hemos derribado esa barrera mediante la tecnología de ultracongelación.
El mito del "fresco" vs. la realidad de la ultracongelación
A menudo existe la falsa percepción de que el pescado "fresco" que viaja cientos de kilómetros es superior. La realidad es que un pescado que tarda 48 o 72 horas en llegar al restaurante ha comenzado su proceso de degradación. Por el contrario, el marisco y pescado de Vicanfrost se ultracongela en origen, apenas unas horas después de su captura. Esto detiene el reloj biológico, bloqueando los nutrientes, la textura y, sobre todo, el sabor auténtico del mar.
Seguridad alimentaria y el Anisakis
Para la hostelería cordobesa, la seguridad es innegociable. El cumplimiento de la normativa sobre el Anisakis es mucho más sencillo y seguro con nuestros productos. Al trabajar con pescado congelado a temperaturas extremas bajo protocolos estrictos, el restaurador ofrece tranquilidad total a sus clientes. Además, nuestra logística desde Peñarroya-Pueblonuevo garantiza que la cadena de frío no se rompa en ningún momento, algo vital en una provincia donde en verano superamos habitualmente los 40°C.
Variedad para una carta dinámica
Nuestra selección permite a los chefs locales disponer de productos que estacionalmente serían difíciles de conseguir o muy costosos. Desde el marisco para celebraciones en los lagares de la Sierra Montilla, hasta el pescado diario para el menú en la capital, Vicanfrost asegura un suministro estable. No dependemos de las subastas diarias que hacen oscilar los precios; ofrecemos estabilidad de precios, permitiendo que los negocios locales planifiquen sus cartas con meses de antelación.